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Dar el pecho en público, un derecho y una necesidad

25 de noviembre de 2014
¿Alguna vez te ha pasado que dar el pecho a tu bebé en un lugar público haya sido un problema? ¿Te sientes incómoda de amamantar en público?
 
Vivimos el siglo XXI y nos consideramos una sociedad “moderna o civilizada” donde vemos en anuncios de coches, perfumes, bebidas y más a mujeres semi desnudas y nadie dice nada ni se escandaliza, sin embargo, está mal visto que una madre muestre un pedacito de pecho para amamantar a su bebé en público. Es contradictorio, a estas alturas de la historia de la humanidad,  el hecho de que avanzamos hacia un punto en el que se niega a los bebés el alimento más lógico para su salud y para su desarrollo, dar el pecho, no es sólo un DERECHO sino una NECESIDAD.
 
Hemos escuchado y leído innumerables veces que la lactancia materna es la forma natural y más saludable de alimentar a los bebés, que es mucho más que un alimento, que existe numerosa evidencia científica de sus múltiples ventajas para la salud física y psíquica de los niños y de las madres y de que disminuye el gasto sanitario. También es sabido que  los beneficios de la lactancia materna tiene una relación dosis-respuesta, es decir, a mayor duración de la lactancia, menor incidencia de enfermedades, además que favorece una relación muy estrecha entre madre e hijo y la continuidad del vínculo afectivo que se inicia durante el embarazo. Por todo ello, proteger, apoyar y fomentar la lactancia materna debe representar para toda la sociedad  algo cuyo valor es incuestionable y necesario. La alimentación al pecho tiene que ser a demanda, es decir, hay que ofrecer el pecho al bebé cuando éste lo pida y durante el tiempo que quiera, hasta que lo suelte espontáneamente  ya que retrasar innecesariamente el momento de la toma causa un sufrimiento evitable tanto para el bebé como para su madre.
 
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y numerosas organizaciones científicas recomiendan y fomentan la lactancia materna exclusiva los seis primeros meses de vida y continuar con ella a demanda, junto con otros alimentos, hasta los 2 años o más, según el niño y la madre así lo deseen
 
Lactar en público no debe ser visto como algo obsceno ni sexual, ni algo que deba ser escondido o restringido. Un DERECHO que tienen los niños, es ser amamantados cada vez que lo precisen, tengan la edad que tengan y sus madres el derecho de poder hacerlo en cualquier momento y lugar, amamantar es una necesidad tanto fisiológica como psicológica y, hoy más que nunca, social.
 
Algunas personas hablan con conocimiento de causa y  opinan con sentido común, otras consideran y creen con convicción que dar el pecho es un acto íntimo y que como tal debe llevarse a cabo en la intimidad, pero no entienden que durante el tiempo de lactancia, la madre puede y debe hacer una vida normal con su bebé, lo que incluye frecuentar lugares públicos: medios de transporte, piscinas, restaurantes, museos, centros comerciales, etc. La lactancia no funciona con horarios preestablecidos, por lo que es habitual que el bebé tenga necesidad de lactar en alguno de esos lugares y es responsabilidad de toda la sociedad permitir que pueda hacerlo con libertad.
 
Algunos lugares públicos cuentan con salas de lactancia que fueron hechas para proporcionar a las madres un espacio apartado, íntimo y cómodo pero su uso no se ha de entender como algo obligatorio para ocultar a las madres que dan el pecho, sino muy por el contrario están ahí para ayudarlas. Lamentablemente, algunas de estas salas de lactancia comparten el mismo espacio con el cambiador de bebés o el cuarto de baño, lo que puede resultar incómodo para las madres y poco saludable para los niños, me pregunto si los diseñadores, arquitectos o cualquiera de estos “personajes de lo íntimo” podrían  tomar sus alimentos en los baños.
 
Es muy probable que durante el puerperio y quizás hasta el primer año del primer hijo, una madre pueda quedarse en casa para darle el pecho a su bebé en la intimidad y comodidad de su hogar, pero  entre la rutina, el trabajo, los hijos que se multiplican, el marido y la necesidad humana de socializarse, hacen que la vida vaya ganando terreno y nos encontremos más a menudo con un bebé hambriento y llorón en la calle, en el restaurante, en la tienda o en el supermercado, desde siempre hemos visto a niños de 4 años tomando el pecho, esto no es negativo ni contraproducente, más al contrario, puede ayudar a mantener un nivel de defensas adecuado, tampoco es una cuestión económica, aunque muy bien iría para la economía global que todos los niños fueran amamantados varios años. 
 
Pero lamentablemente existen casos en las madres que sabiamente ejercen un derecho tan primario como ALIMENTAR A SU BEBE allí donde él lo necesite, hayan sido criticadas, censuradas y en extremo hasta expulsadas de lugares públicos.
 
En nuestra cultura el pecho tiene sobre todo una connotación sexual, sin embargo en la mayoría de las culturas, es considerado en términos de su función primordial, como el órgano de producción de  la leche para alimentar a los niños. Amamantar forma parte de la naturaleza humana, somos mamíferos, amamantamos a nuestras crías. Respetemos este derecho y apoyemos a las madres y sus bebés.
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