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Parto en casa ¿Una opción segura?

15 de diciembre de 2014
En los últimos años, se habla mucho del parto humanizado y del parto respetado. La idea de tener en casa el parto y vivir el momento más conmovedor de sus vidas se ha hecho presente en la mente y el corazón de muchas mujeres que  desean terminar su embarazo de la mejor manera posible y poder recibir a su bebé rodeadas del respeto por su proceso, del tiempo y espacio que deseen utilizar, el amor, comprensión y apoyo de su pareja, la intimidad, oscuridad y silencio que desea para disfrutar de su viaje al “planeta parto”, esa tan ansiada libertad de movimiento que pide el cuerpo para abrirse a la vida que viene en camino, la seguridad que les brinda el sentirse en su hogar con las personas elegidas que la acompañan y velan en esta transformación. Vienen siendo ya, muchas mujeres las que se atreven a cuestionar los mandatos de los obstetras convencionales, los estrictos protocolos de las clínicas, la información amplia y certera que comparten todas aquellas que ya pasaron por la experiencia comparando con aquellas que aún no,  darse cuenta y ser más consciente que existe la posibilidad de vivir la experiencia más importante de sus vidas y el momento que marcará para siempre la bienvenida a este mundo de ese ser que llevan en el vientre, al que sienten crecer y al que aman por sobre todas las cosas. 
 
Generalmente, preguntas como ¿es peligroso?, ¿si pasa algo? ¿Qué hacemos si se presenta una complicación? ¿Qué va hacer el papá? ¿Qué va hacer la Doula? ¿Estaré en condiciones y seré capaz de dar a luz en casa? ¿Quién me va dar el certificado de nacimiento? Estas y más interrogantes afloran y esperan una respuesta que le dé tranquilidad, seguridad, confianza en sí misma y la conduzca al empoderamiento como mujer y ser perfecto, que está hecha para esta labor desde que el mundo es mundo. La mujer lo que espera es sentir que tiene el  poder sobre su cuerpo, tiene el poder de hacer realidad su sueño, que es capaz de vivir plenamente su transformación y del mismo modo contar con información que le dé la confianza necesaria para evaluar las posibilidades de algún giro inesperado que pudiera ocurrir a lo largo de las horas que toma una labor de parto y saber que esto no se da únicamente por ser en casa, pues ocurren más de estos giros en las clínicas, por al gran cantidad de intervenciones que hacen, de ahí el gran porcentaje de cesáreas.
 
Durante el embarazo, los chequeos mensuales que se realizan mes a mes van indicando la evolución del mismo, es decir, cómo es que se viene desarrollando el feto, y cómo es que la madre se va adaptando a los cambios fisiológicos que el cuerpo necesita hacer a medida que va avanzando la gestación. Están aquellas madres que presentan algunas complicaciones y requieren de un cuidado especial por parte del médico y gracias a la tecnología y la ciencia es posible ir eliminando riesgos o manejarlos de la mejor manera. En segundo lugar están aquellas madres que tienen embarazos sin ninguna complicación y más allá de las molestias iniciales, tienen una gestación sin riesgos. Para poder vivir el parto en casa, las madres del segundo grupo son las candidatas ideales. Es importante tener un intercambio personal y profesional con el médico que vaya atender el parto, que se conozcan mutuamente para de ésta manera generar la confianza necesaria. El embarazo y el parto no son una enfermedad, sin embargo no se debe dejar de lado los controles prenatales y tener como “PLAN B” la posibilidad abierta de que si en el transcurso de las horas que lleva una labor de parto se presentara alguna complicación tener el auto afuera para  ir al centro de salud ya escogido. Un parto no es "genial" gracias al médico, es genial gracias a la madre, la protagonista es ella y el registro de lo que ocurrió quedará en la madre. Que el médico haya trabajado bien, es lo que se espera, pero si no hubo un problema que haya tenido que salvar, el parto genial es de la mujer. Nada ni nadie puede asegurar al 100% que todo saldrá perfecto, eso sería una gran irresponsabilidad, cada parto es único, irrepetible y especial. Es la primera gran lección de vida que le damos al ser que viene, que es “nacer a la vida”, y al mismo tiempo este ser, llega para enseñarnos algo distinto pues es un gran MAESTRO.
 
Durante la labor de parto, la mujer vive un proceso hormonal importante, donde la OXITOCINA es la principal y más presente, para que aparezca esta hormona la madre debe  estar en total estado de tranquilidad y concentración de su cuerpo y los mensajes que éste le va dando en relación a las posturas que desea tomar, la forma de respirar, emitir sonidos especiales, escuchar música elegida por ella o estar en silencio absoluto, tener un ambiente cálido, luz indirecta o una suave vela,  ingerir algún alimento o líquido por el gran desgaste físico que representan las horas de labor, etc. Es importante para la madre, sentir que tiene a la pareja y a la Doula que la acompañan en este proceso estando presentes sin alterar la naturaleza del mismo, donde el médico lleve un control discreto y respetuoso dejando la esfera del desarrollo del parto y su naturaleza a la mujer. En este momento, no se hacen preguntas, no se le dan órdenes, no se le dirigen miradas de superioridad o de desprecio, ya que cualquier cosa que le pueda hacer sentir incómoda va a entorpecer el proceso natural del parto. Los gemidos de la madre y las posiciones que va tomando son las claves para controlar el proceso, hasta que el instinto del cuerpo y la propia fisiología le pide pujar a su ritmo para que salga el bebé. En este momento, la postura que la madre desee va en función a su elección, sin imposiciones. Algunas madres desean entrar al agua temperada, que las relaja y ayuda a manejar y entender mejor su cuerpo, el bebé se acopla a la pelvis de su madre siendo ella quien decide como desea estar. Una vez nacido el bebé, éste es colocado inmediatamente sobre el pecho de la madre, siendo ella y el padre los primeros en tocarlo, en hablarle, en hacer el contacto piel con piel, en darle la bienvenida. El pinzamiento del cordón umbilical se realiza cuando éste ha dejado de latir, el alumbramiento de la placenta se da de manera igualmente respetada, la lactancia materna se instaura de manera inmediata y en la mayoría de casos cuando la madre ha tenido una adecuada preparación física, mental y emocional durante el embarazo, terminan con el periné intacto sin necesidad siquiera de poner 1 o 2 puntos ni mucho menos de hacer la tan incómoda, dolorosa y temida episiotomía pues éste sede fácilmente.
 
Una vez finalizado el médico se queda un par de horas con la mamá y el bebé para controlar los primeros momentos, vuelve al día siguiente para verificar que todo está bien y hacer entrega del certificado de nacimiento para que posteriormente los padres lleven al bebé a su inscripción como nuevo ciudadano, posteriormente a esto,  mantienen el contacto de acuerdo a las necesidades que pudieran tener.
 
De esta manera el parto en casa es posible y seguro, con las condiciones adecuadas y se convierte en una experiencia inolvidable y maravillosa para la familia en compañía de su Doula y el médico que tuvo la suerte de presenciar la naturaleza del nacimiento.
 
Tania Dueñas
Doula Certificada
Consejera en Lactancia Materna
Especialista Método AMNIO – España
Coordinadora Nacional Perú Red de Doulas de Latinoamérica y el Caribe
http://www.reddedoulasdelatinoamericayelcaribe.com/
taniaduenas@gmail.com
993495058
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