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Labor en el Parto

Lo primero que debemos entender es que el niño sabe cuando nace, la naturaleza es sabia. Si no existe ningún inconveniente, puede darse el inicio de la labor de parto a partir de la semana 36 en adelante y llegar incluso hasta la semana 42. El parto es un evento fisiológico INVOLUNTARIO, en el que la mujer produce un cocktel de hormonas que es lo que le permitirá transitar y vivir su labor de parto.
 
Una Doula, cuando acompaña a una mujer durante la labor de parto, cuida y protege este evento, procurando evitar en lo posible cualquier estímulo que despierte la corteza cerebral y altere la fisiología mamífera, es decir, el mantener la privacidad y seguridad, permitir la libertad de movimiento, cuidar la intimidad de la pareja, la oscuridad, el silencio y las tan temidas intervenciones o protocolos médicos como el aislamiento de la madre, la puesta de vías venosas, la rotura artificial de membranas, los tactos vaginales repetidos, el monitoreo permanente que impide a la madre el poder movilizarse con libertad, el uso de OXITOCINA sintética para acelerar el parto, la anestesia peridural entre otros.
 
Con todo lo mensionado anteriormente, la fisiología del parto se puede alterar, por lo tanto conseguir crear un ambiente físico y humano que no aumente la adrenalina, generando un ambiente acogedor, hogareño, es una de las tareas de la Doula.
 
En este cocktel de hormonas, el ingrediente principal es la OXITOCINA, que sale a modo de pulsos de acuerdo a las necesidades de la madre, ésta se altera con la adrenalina, con el temor, el dolor, con la luz, las voces, las órdenes, las miradas directas de aquellos que intervienen.
 
Luego de conseguir dilatar, ya en el periodo expulsivo, la madre busca instintivamente posiciones erguidas o verticales que facilitan el nacimiento de su bebé. No hay una posición modelo única, de todos modos la única posición que se debe evitar es en litotomía o acostada, con mayor fundamento si hay riesgos.
 
Tras el nacimiento del bebé, se libera la mayor concentración de OXITOCINA, incluso mayor que en el acto sexual, que posibilitaría el encuentro entre madre y recién nacido, el recién nacido es impregnado de la OXITOCINA materna. Aproximadamente tres minutos después de nacido el bebé y mientras se encuentra en los brazos de su madre, el cordón umbilicar deja de latir y es ahi donde se puede clampar. Durante todo este periodo es importante que el encuentro entre la madre y su bebé se dé de manera ininterrumpida pues es un periodo crucial en el desarrollo de cada ser humano, el APEGO.
 
Finalmente, se produce el alumbramiento, que es el nacimiento de la placenta, que sale de manera natural sin necesidad de tirar de ella, consiguiendo así un menor sangrado de la madre y una recuperación más rápida y efectiva.
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